HIGADO GRASO

“Los problemas hepáticos pueden ser consecuencia de una esteatohepatitis no alcohólica”

Así se refirió la doctora Belén Silva, especialista en Clínica Médica y Gastroenterología, sobre una de las condiciones más graves que puede padecer el hígado. Conocé de qué trata y cómo prevenirla.

  • Antonella Prospitti
  • DiarioSalud.com
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La enfermedad del hígado graso no alcohólico es una condición en la cual la grasa se acumula en el hígado. Puede darse de dos maneras: sin inflamación (lo que se llama Hígado graso No alcohólico o NAFL), o con inflamación (que es a lo que se llama Esteatohepatitis no alcohólica o NASH). Si se manifiesta como NAFL no suele causar síntomas ni problemas, pero si lo hace con inflamación puede significar un gran riesgo para el hígado.

Este último “se da en personas que no toman alcohol o que toman muy poco. Y, aunque se desconocen sus causas, ocurre con más frecuencia en personas con sobrepeso; obesidad; diabetes mellitus; colesterol o triglicéridos altos y por tomar ciertos medicamentos”, contó Belén Silva (Mat. 9839), gastroenteróloga del Centro Médico Chacras.

Según la profesional, la esteatohepatitis no alcohólica es asintomática, lo que puede llevar a que el hígado se enferme muchas veces y cuando se atienda ya no tenga solución. Sin embargo, explicó que hay algunos factores que pueden servir de sospecha para su diagnóstico, como un hepatograma alterado (chequeo de hígado), en pacientes de riesgo o la presencia de hígado graso en una ecografía abdominal.

“El diagnóstico se hace con biopsia hepática pero no es necesario en todos los pacientes, sólo en aquellos con mayor afección hepática o en quienes se quiere descartar otra enfermedad del hígado”, señaló la Dra. Silva.

Actualmente no hay un tratamiento farmacológico específico que logre mejorar sustancialmente el hígado graso o la esteatohepatitis no alcohólica. Sí hay que poner mucho énfasis en la importancia que la persona baje de peso realizando un plan alimentario guiado por profesional, realice actividad física, no consuma alcohol y controle las enfermedades que puedan asociarse como la diabetes o el aumento de colesterol y triglicéridos en sangre. También es importante recibir las vacunas contra la hepatitis A y la hepatitis B.

La Dra. Silva remarcó que pautas saludables aportan beneficios a la salud hepática. Adicionalmente reducen las probabilidades de tener un infarto agudo de miocardio o un ACV. “Eso es importante porque las personas con NASH tienen más riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares”, aseguró la especialista. Y concluyó: “La esteatohepatitis a largo plazo puede generar cirrosis hepática, es importante que consulte con su médico para prevenirla”.

Otras variantes de la hepatitis que podrían causar daños en el hígado

Además de la enfermedad de NASH, existen otros tipos de hepatitis que pueden lastimar irreversiblemente a este órgano. Dos de ellas son la Hepatitis Autoinmune y la Hepatitis Tóxica.

Pero, si bien ambas producen una inflamación en el hígado con riesgo de insuficiencia hepática, son escencialmente diferentes. Según el sitio Mayo Clinic, la primera se produce cuando el sistema inmunitario del cuerpo ataca las células hepáticas, mientras que la hepatitis tóxica es una inflamación del hígado debido a una reacción a determinadas sustancias a las que estás expuesto (alcohol, sustancias químicas, medicamentos o suplementos nutricionales).

Los signos y síntomas también varían: la hepatitis autoinmune se caracteriza por la presencia de fatiga; malestar abdominal; color amarillento en la piel y la parte blanca de los ojos (ictericia); agrandamiento del hígado; vasos sanguíneos anormales en la piel (angiomas aracniformes); sarpullidos; dolores de las articulaciones y ausencia de periodos menstruales.

Por su parte, la hepatitis tóxica puede no causar síntomas, haciéndose manifiesta sólamente mediante exámenes de sangre. O puede brotar revelando coloración amarilla de la piel y la parte blanca de los ojos (ictericia); picazón; dolor en la parte superior derecha del abdomen; fatiga; pérdida de apetito; náuseas y vómitos; erupción cutánea; pérdida de peso y orina de color oscuro o color té.

El tratamiento de ambas patologías dependerá diréctamente de la sintomatología del enfermo, por lo que puede variar entre medicación; atención médica de apoyo (con medicamentos en suero) o un trasplante de hígado (para casos irreversibles de otro modo).

Consulte a su médico si presenta alguno de estos síntomas.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico es una condición en la cual la grasa se acumula en el hígado. Puede darse de dos maneras: sin inflamación (lo que se llama Hígado graso No alcohólico o NAFL), o con inflamación (que es a lo que se llama Esteatohepatitis no alcohólica o NASH). Si se manifiesta como NAFL no suele causar síntomas ni problemas, pero si lo hace con inflamación puede significar un gran riesgo para el hígado.

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