NUTRICION

“Educar en una alimentación saludable puede prevenir enfermedades no sólo nutricionales”

Así lo explicó la licenciada y especialista en nutrición, Romina Calella, al hablar sobre alimentación en preescolares. Además, dio algunos consejos para guiar a los padres en la enseñanza alimentaria.

  • Redacción Diario Salud
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La nutrición de los niños es uno de los focos del siglo XXI. Y es que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso se han incrementado en niños preescolares (de 0 a 5 años) de 32 millones a 41 millones. El problema, según el Organismo, está en que lactantes y niños obesos suelen seguir manteniendo el sobrepeso en la edad adulta, produciendo como corolario afecciones cardiopáticas, resistencia a la insulina, trastornos osteomusculares, cáncer y/o alguna discapacidad.

La prevención, por tanto, es de suma urgencia y queda, durante la infancia, en manos de los padres. Romina Calella, nutricionista (Mat. 1259), de los Hospitales Santa Isabel de Hungría y Humberto Notti, dio en tal sentido algunos consejos para que los adultos sepan encauzarse en la incorporación de hábitos saludables:  “Para asegurar un crecimiento y desarrollo normal, debemos promover la actividad física y prevenir enfermedades nutricionales (por exceso o por déficit) de los niños en edad preescolar. Además, debemos favorecer el consumo de variedad de alimentos saludables”.

Según Calella, una guía saludable recomendaría la lactancia hasta los 2 años; aumentar progresivamente el consumo de alimentos sólidos después de los 12 meses; probar de manera repetida con nuevos alimentos, texturas y sabores; enseñar a beber en taza y a usar cucharas acordes al tamaño de la boca del menor; servir los alimentos en trozos pequeños que se puedan tomar con las manos para facilitar la exploración y la aceptación de los alimentos que se ofrece por primera vez; comer siempre sentado en una silla alta, con cinturón de seguridad para evitar caídas y comer en compañía del resto de la familia.

Los hábitos se desarrollan e instalan a corta edad, por lo que, conforme a la licenciada, si los menores aprenden a comer en forma saludable, con orden, horarios fijos y en familia, podrán sostener la rutina durante toda su vida. “Uno de los beneficios de esto es que niños y niñas pueden alcanzar el máximo potencial de crecimiento y desarrollo motor y cognitivo”, detalló Calella.

Otros consejos mencionados por la nutricionista para tener en cuenta fueron:

  • Promover la independencia en la alimentación de manera supervisada. Supervisar el tiempo de comida;
  • Evitar en menores de 2 años el consumo de confites duros o semillas que puedan causar atragantamiento;
  • Promover un ambiente tranquilo y agradable al momento de comer;
  • Evitar durante los tiempos de comida distracciones como la televisión, el ruido excesivo, etc.;
  • Ofrecer alimentos de todos los grupos para promover una dieta variada y completa;
  • Identificar las preferencias y rechazos por alimentos específicos. Se debe tener en cuenta que los niños y las niñas pasan por períodos transitorios de aceptación y rechazo hacia ciertos alimentos y este comportamiento es normal y se debe diferenciar del alimento que es rechazado porque no le agrada al niño o la niña;
  • Evitar las situaciones de chantajes o premios con los alimentos rechazados, ya que estas son conductas nocivas en la formación de hábitos alimentarios;
  • No forzar al consumo de alimentos no aceptados;
  • En cada tiempo de comida los padres o cuidadores deben modelar conductas alimentarias saludables;
  • Aprovechar cada tiempo de comida para promover el desarrollo del lenguaje y la socialización.

Los alimentos más tóxicos para el cuerpo

 Al consultar a la licenciada sobre los alimentos que más daño pueden hacer a nuestro organismo, esta mencionó tres: sal, azúcar y grasa. “No se trata de demonizar, sin embargo, pero su consumo habitual tiene consecuencias perjudiciales en la salud”, detalló.

En torno a la sal dijo que el cuidado debe estar en la cantidad que se agrega a las comidas y en la disminución de consumo de productos de copetín, enlatados, embutidos y sopas deshidratadas. Frituras y snacks también se deben evitar por exceso de grasa.

Finalmente, pidió un consumo reducido de golosinas, bebidas azucaradas, postres artificiales, gaseosas y jugos artificiales.

“Al ser la mala alimentación un problema cultural, queda a cargo del entorno familiar repensar en los hábitos alimenticios”, concluyó.

La prevención, por tanto, es de suma urgencia y queda, durante la infancia, en manos de los padres. Romina Calella, nutricionista (Mat. 1259), de los Hospitales Santa Isabel de Hungría y Humberto Notti, dio en tal sentido algunos consejos para que los adultos sepan encauzarse en la incorporación de hábitos saludables: “Para asegurar un crecimiento y desarrollo normal, debemos promover la actividad física y prevenir enfermedades nutricionales (por exceso o por déficit) de los niños en edad preescolar. Además, debemos favorecer el consumo de variedad de alimentos saludables”.

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