Pediatría

Escuelas de Verano: La importancia del apto físico en los niños

Con el inicio de las escuelas de verano, hospitales y centros médicos se llenan de consultas por el apto físico y las revisaciones médicas. ¿Por qué es tan significativo el control y qué riesgos evita?

  • Antonella Prospitti
  • DiarioSalud.com
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El apto físico es un certificado que indica si los chicos cumplen con las condiciones físicas necesarias para realizar actividades recreativas o deportivas. Es expedido por un profesional de la salud (en el caso de los niños, los pediatras). Mediante un estudio específico, éste dispone si el menor puede comenzar actividades y cuándo es conveniente.

Durante esta época, es habitual que las colonias de verano exijan, antes del ingreso de los más chicos, ese certificado. Pero, ¿por qué es importante realizarlo? Diario Salud dialogó al respecto con la doctora Paula Masera, médica especialista en pediatría y miembro del staff de Centro Médico Cervantes (Mat. 11695), quien explicó los beneficios del control y los riesgos de los que previene.

Según la misma, poder anticiparse a lesiones, a golpes de calor, a otitis externas, a accidentes en la pileta, a quemaduras de sol, a picaduras de insectos, entre otros problemas, es fundamental, y eso se logra con un control: “El pedido de apto físico es una muy buena instancia para prevenir, al mismo tiempo que para conocer las condiciones físicas de los chicos. Como en todos los controles pediátricos vemos que estén bien de peso, de talla, y si se detecta cualquier factor de riesgo, se sigue evaluando y quizá se da el apta para ciertas actividades y no para otras”.

De acuerdo a la profesional, a los niños más pequeños se les suele pedir un control clínico con el pediatra, mientras que a los adolescentes se les suma el electrocardiograma para evitar cualquier riesgo por sobreexigencia. Además aseguró que, en algunos casos y dependiendo de la historia clínica y de los antecedentes familiares, tanto a niños como a adolescentes puede llegar a pedírseles más estudios, como exámenes de visión o de audición.

Sobre el documento que da el apto físico, la doctora comentó que se obtiene de manera sencilla si el chico está sano y no requiere de otros controles. Sin embargo, manifestó que eso no significa que si el chico tiene algún problema se le vaya a negar el certificado: “Por lo general, los niños obtienen el apto el mismo día en que realizan la consulta. Pero puede suceder que algún menor tenga un antecedente de enfermedades cardíacas graves en la familia, o que se haya detectado un soplo grave en el niño, o una desnutrición aguda, o algún otro factor de riesgo. En esos casos, haremos otras evaluaciones antes de dar el certificado, o puede que le demos el apto pero sólo para algunas actividades y no para todas las que incluya la colonia”.

Finalmente, Masera distinguió al apto físico de las revisaciones médicas, dos acciones que suelen confundirse: “En realidad, cuando se hace el apto físico se tiene más en cuenta que el niño esté en capacidad clínica de poder realizar ciertas actividades específicas de la escuela de verano, prestando particular atención al examen cardiovascular. Este tiene que ver con auscultar bien el corazón, medir la presión arterial, revisar los antecedentes familiares y, también, con prevenir complicaciones. En cambio, la revisación médica no es específica de las colonias y de las capacidades físicas para ellas».

¿En dónde realizar los controles?

Consultada sobre los lugares de atención en los que los chicos pueden acceder al apto físico, la médica señaló que se puede realizar con cualquier pediatra, e invitó a los papás a visitar Centro Médico Cervantes, lugar donde durante todo el mes de diciembre estarán previniendo y controlando para las escuelas de verano.

La modalidad de atención es con turnos y orientada por las recomendaciones de la Asociación Americana de Pediatría y de la Sociedad Argentina de Pediatría: “Queremos ser muy minuciosos en la prevención y detección de factores de riesgo, y es por ello que trabajamos con las recomendaciones de estas sociedades. Se hace un interrogatorio, el examen físico de los chicos completo, una pequeña charla de prevención y, si está todo bien, se les da el apto. Sino, se los deriva con el cardiólogo o con quien corresponda, y luego vuelven con nosotros”, especificó la doctora.

Quienes quieran hacerlo podrán acercarse con sus hijos a Sarmiento 43, primer piso de la torre Quijote de Luján, los días martes, de 9 a 13hs y de 16 a 20hs. Para más información, comunicarse al 2615620333 o por WhatsApp al +54 9 261 662 6966.

El apto físico es un certificado que indica si los chicos cumplen con las condiciones físicas necesarias para realizar actividades recreativas o deportivas. Es expedido por un profesional de la salud (habitualmente un/una pediatra) que, bajo un estudio minucioso, dispone si el menor puede comenzar las actividades y cuándo es conveniente.

Durante esta época, es habitual que las colonias de verano exijan, antes del ingreso de los más chicos, ese certificado. Pero, ¿por qué es imprescindible? Diario Salud dialogó al respecto con la doctora Paula Masera, médica especialista en pediatría y miembro del staff de Centro Médico Cervantes (Mat. 11695), quien explicó los beneficios del control y los riesgos de los que previene.

Según la misma, poder anticiparse a lesiones, a golpes de calor, a otitis externas, a accidentes en la pileta, a quemaduras de sol, a picaduras de insectos, entre otros problemas, es fundamental, y eso se logra con un control: “El pedido de apto físico es una muy buena instancia para prevenir, al mismo tiempo que para conocer las condiciones físicas de los chicos. Como en todos los controles pediátricos vemos que estén bien de peso, de talla, y si se detecta cualquier factor de riesgo, se sigue evaluando y quizá se da el apta para ciertas actividades y no para otras”.

De acuerdo a la profesional, a los niños más pequeños se les suele pedir un control clínico con el pediatra, mientras que a los adolescentes se les suma el electrocardiograma para evitar cualquier riesgo por sobreexigencia. Además aseguró que, en algunos casos y dependiendo de la historia clínica y de los antecedentes familiares, tanto a niños como a adolescentes puede llegar a pedírseles más estudios, como exámenes de visión o de audición.

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