NUTRICION

Carne sintética: su impacto en la salud y hábitos de alimentación

La carne producida en laboratorio podrá estar disponible para el consumo humano en forma masiva. Avanza con sus permisos y autorizaciones y despliega enormes inversiones.

  • Antonella Prospitti
  • DiarioSalud.com
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No es sacado de una película de ciencia ficción, aunque así lo parezca: en la Argentina se está produciendo carne artificial con la idea de desarrollarla a gran escala. Y es que la misma traería  beneficios al medio ambiente y a la salud, además de cuidar la vida vacuna. La carne artificial, al ser elaborada con células madre del animal, tendría los mismos nutrientes que la carne extraída de la vaca, pero sin tener que hacerle daño y, al mismo tiempo, permitiría la sustentabilidad del medio ambiente; la seguridad en el alimento y un menor consumo de grasa.

Sobre el tema, Diario Salud dialogó con Pablo Mezzatesta, licenciado en nutrición y responsable de Bienestar Estudiantil de la Universidad Maza (Mar. 1463), quien aclaró que el desarrollo aún está en etapa experimental, por lo que para conocer sus riesgos debería esperarse al menos unos años:  “Para poder evaluar riesgos hay que investigar si la ingesta de carne sintética genera alteraciones o no en el ser humano, lo cual es posible de saber únicamente con el paso de los años, no a corto plazo. Introducir al organismo un producto artificial, que si usamos un criterio lógico científico debería ser igual al natural, no quiere decir que la biología se comporte de esa manera”.

Uno de los laboratorios que se encuentra en el intento de producir carne cultivada es el de la Universidad inglesa de Bath, con el concepto de incorporar una fuente de proteína alternativa para alimentar al mundo. Además, marca como fuertes premisas el cuidado de los animales y la disminución de los problemas ambientales causados por la producción ganadera. En ese sentido, el gerente para Europa en The Good Food Institute, Richard Parr, argumenta en una nota a BBC Mundo: «La carne cultivada en laboratorio tiene el potencial de usar mucha menos tierra y agua, emitir menos dióxido de carbono, ahorrarles a miles de millones de animales un inmenso dolor y sufrimiento, y de ayudar a combatir la resistencia antimicrobiana y la contaminación de los alimentos. También es una oportunidad comercial enorme en la que las empresas, universidades y gobiernos deberían aprovechar la oportunidad para apoyar e invertir».

Sin embargo, el proyecto se encuentra al día con algunas trabas, pues hay estudios provenientes de la Universidad de Oxford que indican que la carne cultivada en laboratorio podría ser peor para el clima que la carne convencional. Empero, la investigación no analizó el uso del agua y del suelo, por lo que todavía esta hipótesis no ha sido confirmada.

Por otra parte, al norte de este lado del mundo anuncian que la carne cultivada o sintética estará pronto en el mercado estadounidense. De hecho, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y la Administración de Alimentos y Medicamentos del mismo país trabajan conjuntamente para «incentivar estos productos alimenticios innovadores en su concepto y, al mismo tiempo, dar garantía de los más rigurosos estándares de salud pública», según comenta diario La Nación.

Lo cierto es que al sur del continente existen algunas barreras para este mercado (indicadas por el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria)), aún señalando los grandes beneficios que podría traer su consumo: “Entre estas se destaca, por un lado, la incertidumbre respecto a la factibilidad técnica de producir carne artificial a gran escala, lo que determinará si se trata de un producto de nicho o si puede convertirse en un producto de consumo masivo. Por otro lado, la aceptación de este tipo de producto por parte de los consumidores parece ser otro cuello de botella de relevancia. En Estados Unidos, cerca del 15% de las personas rechaza este tipo de alimentos. En la Argentina, el 81% de los millenians no estaría dispuesto a consumir estos productos. Esto indica que, al menos en un principio, se vislumbra un escenario de coexistencia entre el sistema productivo de carne tradicional y la carne sintética».

Amenazas y oportunidades de la carne sintética en la Argentina

Siguiendo un informe del INTA publicado por el Ministerio de Agroindustria de la Nación, «las implicancias de la emergencia de la carne artificial sobre el mercado internacional de carnes en general y sobre el sector ganadero en la Argentina en particular pueden ser de suma relevancia. (…) La principal amenaza para la Argentina es la posibilidad de que el escalado de la tecnología y su inserción en el mercado ocurra más rápido de lo previsto, a costos competitivos».
Sin embargo, al ser el consumidor argentino bastante reacio a tales tecnologías, el organismo indica que los ciudadanos seguirán apostando por la carne animal, independientemente de los contras de su consumo.

Posiciones en el campo de la nutrición 

Finalmente, en cuanto a la mirada que los nutricionistas mantienen al respecto, distintos informes indican que, como en todos los campos, la misma tiene detractores y simpatizantes. En ese sentido, el nutricionista consultado compartió su perspectiva personal y profesional, entendiendo el lugar de la carne en la alimentación en general: “Yo siempre apuesto a una alimentación natural y saludable donde cobra importancia, cada vez más, alimentarse incorporando frutas, vegetales, cereales integrales, legumbres y frutos secos moderando las carnes. Es fundamental crear hábitos saludables de alimentación, ya que no es lo mismo consumir alimentos orgánicos sin plaguicidas, recién cortados y lo más natural posible que consumir alimentos ultraprocesados que pueden permanecer en góndola por meses”.

No es sacado de una película de ciencia ficción, aunque así lo parezca: en la Argentina se está produciendo carne artificial con la idea de desarrollarla a gran escala. Y es que la misma traería beneficios al medio ambiente y a la salud, además de cuidar la vida vacuna. La carne artificial, al ser elaborada con células madre del animal, tendría los mismos nutrientes que la carne extraida de la vaca, pero sin tener que hacerle daño y, al mismo tiempo, permitiría la sustentabilidad del medio ambiente; la seguridad en el alimento y un menor consumo de grasa.

Sobre el tema, Diario Salud dialogó con Pablo Mezzatesta, licenciado en nutrición y responsable de Bienestar Estudiantil de la Universidad Maza (Mar. 1463), quien aclaró que el desarrollo aún está en etapa experimental, por lo que para conocer sus riesgos debería esperarse al menos unos años: “Para poder evaluar riesgos hay que investigar si la ingesta de carne sintética genera alteraciones o no en el ser humano, lo cual es posible de saber únicamente con el paso de los años, no a corto plazo. Introducir al organismo un producto artificial, que si usamos un criterio lógico científico debería ser igual al natural, no quiere decir que la biología se comporte de esa manera”.

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