JORNADAS DE NEUMONOLIGIA 2019

“El cigarrillo electrónico es una estrategia de la industria tabacalera”

De esta manera se pronunció la doctora Susana Luhning, vicepresidenta de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), al hablar sobre los mecanismos lucrativos con los que se maneja actualmente el comercio del tabaco. Los argumentos, en la nota.

Modo resumen

Existe en la opinión pública la creencia de que el cigarrillo electrónico tiene fines de cesación tabáquica. Y en un principio, así lo fue. Sin embargo, luego de la compra y fabricación del producto por gigantes empresas de tabaco, sus fines cambiaron. “Las industrias tabacaleras empezaron a ver la forma de hacer que funcionaran como un cigarrillo con otro formato”, contó la neumonóloga Susana Luhning, vicepresidenta de la AAMR, en el marco de las Jornadas de Neumonología 2019.

Los nuevos productos y componentes que se adhirieron al dispositivo, y una batería con mayor duración hacen que el cigarrillo electrónico genere adicción. “Siguió vendiéndose como un dispositivo para dejar de fumar, pero que induce al consumo, no al cese”, explicó la especialista.

El problema, según la doctora, reside en que el cigarrillo electrónico hace daño. Así, por ejemplo, mencionó que:

  • Aumenta las posibilidades de desarrollar cáncer;
  • Irrita la laringe, la farínge y la boca;
  • Produce tos seca;
  • Produce daños en la piel (como quemaduras);
  • Puede generar convulsiones;
  • Puede producir alteraciones neurológicas;
  • Puede desembocar en una insuficiencia cardíaca; y
  • El líquido puede estar contaminado, produciendo infecciones.

Esto pasó en las Jornadas de Neumonología 2019

Desde el Ministerio de Salud de la Nación aseguran, además, que este dispositivo:

  • Aumenta la presión arterial, la disfunción endotelial y aumenta el consumo de oxígeno del miocardio;
  • Induce alteración de los lípidos;
  • Promueve insulinoresistencia;
  • Puede actuar como promotor de tumores (aunque la nicotina no es en sí misma carcinogénica, activaría las células malignas en un estadio posterior a la carcinogénesis); y
  • Produce daño directo del ADN.

Si bien Luhning explicó que las cantidades de nicotina y de otros productos son menores que los que se utilizan en la fabricación de un cigarrillo convencional, advirtió que “no hay que caer en la trampa de comparar cuál es el mejor. Lo mejor es dejar de fumar”.

Al mismo tiempo, la doctora pidió prestar atención a los más jóvenes, ya que con dispositivos más atractivos y la inclusión de saborizantes, “la industria tabacalera ha creado una nueva puerta de entrada a fumar”: “En EE.UU. un 3,2% personas que nunca habían probado cigarrillos ya habían probado cigarrillo electrónico. El grupo que más frecuentemente lo hizo fue el de los jóvenes entre 18 y 24 años. No estamos tan lejos de que eso pase acá”.

Otros argumentos traídos al encuentro fueron los sostenidos por la Agencia Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnologías Médicas (A.N.M.A.T.), la cual afirma que:

  • Los cigarrillos electrónicos no pueden ser considerados inofensivos. La alta variabilidad actual en el dispositivo y en las sustancias que entrega el aerosol inhalado (llamado “vapor” por los usuarios) y su potencial de daño, son inaceptables en cualquier producto destinado al tratamiento o a la recreación en el ser humano;
  • No existen pruebas para afirmar que los cigarrillos electrónicos son efectivos para dejar de fumar, en comparación con los tratamientos actuales aprobados para abandonar el hábito; y
  • Estos dispositivos van evolucionando en busca de diseños atractivos, sabores diversos, baterías más grandes y recargables, líquidos de recarga intercambiables y “experiencia de vapeo” más satisfactorias, que siguen una lógica de mercado.

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Narguile y cigarrillos armados, ¿son realmente más sanos?

Continuando con su exposición, la neumonóloga habló sobre otros productos que el mercado ofrece como “más sanos”: el narguile y los cigarrillos armados. “El narguile es una forma de fumar nicotina culturalmente aceptada en otras culturas y naturalmente dañina. Y el cigarrillo para armar también es dañino. Hay que romper mitos: ni son sanos, ni son más baratos (proporcionalmente a los costos que traen para la salud). Como médicos debemos ayudar a que la gente adquiera hábitos saludables y deje de fumar”.

Recomendaciones

Finalmente, la especialista reconoció que dejar de fumar es difícil, pero garantizó que se puede e indicó que “es la mejor decisión para la salud”: “Primero, porque es la primera causa evitable de muerte y segundo, porque los médicos los podemos ayudar. Existen programas de cesación tabáquica realmente efectivos a largo plazo. En Mendoza, varios hospitales los tienen. Han sido muy visionarios al respecto y hay que aprovecharlos”.

El problema, según la doctora, reside en que el cigarrillo electrónico hace daño. Así, por ejemplo, mencionó que:

• Aumenta las posibilidades de desarrollar cáncer;
• Irrita la laringe, la farínge y la boca;
• Produce tos seca;
• Produce daños en la piel (como quemaduras);
• Puede generar convulsiones;
• Puede producir alteraciones neurológicas;
• Puede desembocar en una insuficiencia cardíaca; y
• El líquido puede estar contaminado, produciendo infecciones.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación aseguran, además, que este dispositivo:

• Aumenta la presión arterial, la disfunción endotelial y aumenta el consumo de oxígeno del miocardio;
• Induce alteración de los lípidos;
• Promueve insulinoresistencia;
• Puede actuar como promotor de tumores (aunque la nicotina no es en sí misma carcinogénica, activaría las células malignas en un estadio posterior a la carcinogénesis); y
• Produce daño directo del ADN.

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