Salud ocular

Cómo proteger los ojos de los efectos del sol

La conjuntivitis o las queratitis son las afecciones oculares que más proliferan, sobre todo en verano. El aumento de temperaturas, la sequedad del ambiente o el cloro de las piscinas, son algunos de los factores que inciden negativamente.

Modo resumen

Habitualmente durante el verano se toma una serie de recaudos para proteger a la piel de los peligros de la exposición solar excesiva, pero muchas veces se olvidan los problemas que puede ocasionarle a los ojos.

Los rayos ultravioletas (UVA y UVB) son altamente dañinos para la vista, ya que pueden producir irritación, conjuntivitis y/o queratitis (inflamación de la córnea). Otra zona comúnmente olvidada es la piel de los párpados, localización frecuente del cáncer de piel.

Los daños provocados por este tipo de rayos son acumulativos en el tiempo. El hecho de haberse expuesto durante varios años al sol sin protección, hace que aproximadamente luego de los 60 años, uno tenga un mayor riesgo de tener degeneración macular relacionada con la edad (trastorno de la retina que afecta la visión central).

Es por ello que es importante protegerse, ya que al igual que la piel, los ojos también tienen memoria si fueron expuestos excesivamente a los rayos UV.

Sin protección se puede provocar lesiones oculares como la conjuntivitis o queratitis punteada, e incluso llegar a afectar de manera grave al centro de la retina, la mácula.

Una quemadura en la retina producida por los rayos ultravioletas e infrarrojos de la luz solar se asemeja a la que se produce en la piel cuando se toma el sol sin protección

Las piscinas y las exposiciones solares sin protección favorecen la aparición de muchos casos de conjuntivitis, uno de los trastornos más comunes del verano. La protección frente a los rayos UVA y la contaminación son las claves para evitar los daños oculares.

Las conjuntivitis secundarias adquiridas en las piscinas y las derivadas de la exposición al sol sin protección, junto con los traumatismos en los ojos, son los daños oculares más comunes en verano y aumentan en estos meses. Por eso se hace necesario el uso de gafas de sol adecuadas, tanto para protegerse de los rayos ultravioleta como para evitar la contaminación en los ojos.

Cómo prevenir las lesiones oculares
  • Elegir lentes que bloqueen los rayos UV. No se deje engañar por el color o el precio. La capacidad para bloquear la luz UV no depende del precio ni de la tonalidad oscura de los lentes de sol.
  • Asegúrese de que sus lentes puedan bloquear el 100% de los rayos UVA y UVB.
  • Elija lentes que cubran toda el área de los ojos. Idealmente, sus lentes de sol deberían envolver el área hasta la sien, de modo que los rayos solares no logren penetrar desde los costados.
  • Además de lentes de sol, use un sombrero. Los de ala ancha proporcionan la mejor protección para sus ojos.
  • No confíe en los lentes de contacto. Incluso en el caso de que cuenten con protección UV, recuerde que también es necesario utilizar lentes de sol.
  • No permita que las nubes lo engañen. Los rayos solares pueden atravesar la neblina y las nubes de poco espesor. El daño en los ojos provocado por el sol puede ocurrir en cualquier época del año, no sólo en verano. Asegúrese de utilizar lentes de sol siempre que se encuentre al aire libre.
  • Mirar directamente hacia el sol en cualquier momento puede provocar una retinopatía solar, la cual implica un daño en la retina del ojo causado por la radiación solar.
  • Tenga especial cuidado durante las horas pico del sol. Lo mejor es evitar la exposición entre las 10 a.m. y las 2 p.m., momento en que los rayos solares UV son más fuertes. En caso de que deba permanecer al aire libre, proteja sus ojos con un sombrero y con lentes de sol.
  • No se olvide de los niños ni de las personas mayores en la familia. Todos están expuestos al riesgo. Proteja sus ojos con sombreros y lentes de sol.
En la playa

La sal del agua del mar puede producir irritación en los ojos. Evite la introducción de cuerpos extraños en los ojos, sobre todo procedentes de la arena. Lávese los ojos con agua dulce a menudo.

En la pileta

El cloro de las piscinas es un irritante que altera los ojos. Evite el contacto directo con el agua de las piscinas utilizando unas gafas de natación adecuadas.

En la montaña

La sequedad propia del verano en ambientes lejanos al mar provoca una mayor evaporación de la lágrima, aumentando la sensación de ojo seco. Las personas que sufran estos síntomas de forma continuada deben acudir a un especialista que les recomiende el tratamiento más adecuado.

En el trabajo

La exposición continuada al aire acondicionado hace que se reseque el ambiente perjudicando más de lo normal a los ojos. El uso continuado del ordenador puede producir cansancio o fatiga visual.

  • Evite la exposición continuada a estos ambientes y utilice un humidificador o lágrimas artificiales si es necesario.
  • Trabaje a una distancia adecuada de la pantalla y tome breves descansos periódicos.

Disfrutar del verano en forma segura reduce el riesgo de tumores, como así también de enfermedades oftalmológicas que podrían implicar la pérdida de la visión. Es importante comenzar a utilizar una protección adecuada desde una edad temprana, para proteger sus ojos contra años de exposición a los rayos ultravioletas.

Una revisión ocular anual de carácter rutinaria puede prevenir y detectar la mayoría de enfermedades oculares, y tratarlas cuando todavía es posible su curación

 

Los rayos ultravioletas (UVA y UVB) son altamente dañinos para la vista, ya que pueden producir irritación, conjuntivitis y/o queratitis (inflamación de la córnea). Otra zona comúnmente olvidada es la piel de los párpados, localización frecuente del cáncer de piel.

Los daños provocados por este tipo de rayos son acumulativos en el tiempo. El hecho de haberse expuesto durante varios años al sol sin protección, hace que aproximadamente luego de los 60 años, uno tenga un mayor riesgo de tener degeneración macular relacionada con la edad (trastorno de la retina que afecta la visión central).

Es por ello que es importante protegerse, ya que al igual que la piel, los ojos también tienen memoria si fueron expuestos excesivamente a los rayos UV.

Sin protección se puede provocar lesiones oculares como la conjuntivitis o queratitis punteada, e incluso llegar a afectar de manera grave al centro de la retina, la mácula. Una quemadura en la retina producida por los rayos ultravioletas e infrarrojos de la luz solar se asemeja a la que se produce en la piel cuando se toma el sol sin protección.

Las piscinas y las exposiciones solares sin protección favorecen la aparición de muchos casos de conjuntivitis, uno de los trastornos más comunes del verano. La protección frente a los rayos UVA y la contaminación son las claves para evitar los daños oculares.

Clínica médicaOftalmología
Para comentarios, propuesta de notas o inquietudes comunicate a lectores@diariosalud.com.ar

Las notas firmadas y los contenidos publicitarios no reflejan necesariamente la opinión de los editores. Los contenidos publicados por Diario Salud son de carácter exclusivamente informativo para los usuarios y/o lectores, por lo que todos los contenidos o informaciones facilitadas a los usuarios nunca sustituyen el juicio de un médico o profesional de la salud ni la necesidad de una consulta médica o del profesional de salud pertinente individualizada referida a un caso concreto. Si los usuarios pueden estar sufriendo una emergencia médica, deben contactar inmediatamente a su médico de confianza o llamar al 911. Bajo ninguna circunstancia los usuarios y/o lectores de Diario Salud, deben utilizar la información publicada para autoadministrarse tratamientos médicos y/o farmacológicos. Términos y condiciones